jueves, 9 de enero de 2014

El verdadero sucesor de Jesucristo


Santiago el Justo, pintura
Fuente: Wikipedia

Tradicionalmente se describe el movimiento cristiano después de la muerte de Cristo como legado a San Pedro, y que él era el primer obispo cristiano. Sin embargo, el evangelio de Tomás deja perfectamente claro que en vida Jesús confió su dirección a su propio hermano, Santiago y de hecho este fue el caso, ya que después de su muerte el nuevo líder fue Santiago y él fue el primer obispo de Jerusalén. En efecto, durante los siglos 1, 2 y 3 la iglesia original judeo-cristiana o la Iglesia del Nazareno, fue gobernada por los líderes dinásticos de la Desposyni, o la familia de Cristo. No fue sino hasta el siglo cuarto que la nueva Iglesia Cristiana de Constantino afirmó que San Pedro fue el primer obispo y que él era el sucesor de Cristo, en otras palabras, la Iglesia reclamó una sucesión figurativa de sus papas en lugar de una Sucesión Desposynica.
No existe constancia alguna de que Pedro estuvo al frente de la Iglesia en Roma, de hecho fue en esta ciudad donde fue encarcelado y luego crucificado. La Sucesión Apostólica reclamó por lo mencionado en el Evangelio de Mateo 16:18 que Jesús dijo: “Tú eres Pedro, sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.
Originalmente el nombre de Pedro era Simón, pero Jesús se lo cambió por Cefas, que en arameo significa una piedra, pero es más probable que Jesús estuviera reafirmando a Pedro que su misión fue fundada en Petra, la roca de Israel.
En el año 318, una delegación Desposyni fue a Roma para reunirse con el obispo Sylvester para argumentar que la Iglesia debía estar centrada en Jerusalén y no en Roma, por​​que el Obispo Clemente de Roma había escrito que el hermano de Jesús, Santiago, era el Señor de la Iglesia y obispo de Obispos, y que su movimiento cristiano de Judea era de autoridad mucho mayor que la romana, centrada en San Pedro, quien era un simple apóstol del Señor y no un miembro de la familia. Pero Sylvester desestimó su reclamo, diciendo que las enseñanzas de Jesucristo habían sido sustituidas por una doctrina más susceptible a las exigencias imperiales, que al poder de la salvación, que ya no descansaba en Jesucristo, pero sí en el emperador Constantino. A partir de entonces la iglesia estuvo en Roma y eso debía ser aceptado por los obispos designados por el Imperio Romano. Esto sucedió cuando el Cristianismo se redefinió y se actualizó bajo el régimen de Constantino y el nuevo dogma católico romano lo que en gran medida sigue siendo así hasta hoy. 
Cristo Salvador del mundo, El Greco (aprox. 1600)
Fuente: Wikipedia


martes, 7 de enero de 2014

El Reino de Dios. Dos Dioses, uno para los Judíos, otro para los Cristianos



EL REINO DE DIOS
Tal vez la principal promesa de Jesús fue la venida del Reino de Dios. Esto había sido profetizado por Isaías, Zacarías y Enoc y fue el tema principal de las parábolas de Jesús. Finalmente, esta promesa creció hasta el punto que Jesús tuvo que enviar a 70 de sus seguidores a Galilea y Judea para informar a la población de que la venida del Reino era inminente, según se lee en Lucas 10:9. Esto debe haber sido uno de los principales eventos de comunicación en aquellos días, y tal vez esta idea estaba presente durante el juicio de Jesús ante Poncio Pilatos. El mismo Jesús, obviamente, pensaba que la venida estaba muy cerca ya que está constantemente mencionado en los evangelios. La venida del Reino de Dios fue utilizada después de la crucifixión por Paulo y era el tema principal de su filosofía.
 
La Creación del Sol y la Luna
(parte del fresco del techo de la Capilla Sixtina,
pintada entre 1508 y 1512)
Michelangelo Buonarroti.

DOS DIOSES, UNO PARA LOS JUDIOS, OTRO PARA LOS CRISTIANOS
Habiendo visto las cualidades del Dios que invocaba Jesucristo para ser el Dios de los cristianos, es difícil comparar esta imagen con el Dios que figura en las Escrituras judías, y que Jesucristo, como un judío debe haber estado al tanto. El Dios del Antiguo Testamento era presentado como un Dios celoso, iracundo, vengativo y exigente que castigó a su pueblo elegido por sus fallas y que los envió a la guerra a matar hasta a su último enemigo. Un Dios que no tuvo piedad con los enemigos de su pueblo escogido, los israelitas, en su esfuerzo por establecer la tierra prometida de Israel. 
¿Cómo estos dos dioses pueden reconciliarse? es algo que las Escrituras no nos dicen.